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| Antonio Sánchez, con las fincas de chirimoyas de Almuñécar a sus espaldas. :: JAVIER MARTÍN |
Que no se pueden poner puertas al campo es algo evidente. Lo saben los agricultores que trabajan durante meses sus campos y que ven cómo de la noche a la mañana le desaparecen los frutos de los árboles. Sienten impotencia y saben que sin ayuda la oleada de robos es algo imparable. De hecho en esta campaña que acaba de empezar los ladrones de chirimoyas «van a saco». Expone el presidente de la Denominación de Origen de la Chirimoya, Antonio Sánchez, que en menos de un mes se han producido ya un centenar de robos.
Los ladrones aprovechan cualquier momento para asaltar fincas, para destrozar alambradas y hacerse con un botín de chirimoyas con facilidad y los agricultores están amargados. Algunos probaron a poner vigilantes en sus tierras, pero los amigos de lo ajeno aprovechaban cuando estos no estaban y cogían los frutos.
Explica Antonio Sánchez que, a veces, roban varios miles de kilos de una sentada y que los ingresos de los agricultores sufren un mazazo. Él reconoce que la mayoría de las veces el agricultor que sufre un robo no denuncia. «Porque dicen que tienen que perder mucho tiempo en poner la denuncia que se debería poder hacer por teléfono».
El responsable de la Denominación de Origen de la Chirimoya, Antonio Sánchez apunta que los robos se están produciendo ahora en Motril y Salobreña, las dos zonas donde se está recogiendo el fruto actualmente. Luego le tocará a Almuñécar.
Sánchez apunta que para evitar o al menos reducir los robos debería haber «más presencia» de las fuerzas y cuerpos de seguridad. «Si hubiese más vigilancia en las fincas, se disuadiría a los ladrones». Otro método que podría aplicarse para frenar la oleada de hurtos, según indica este agricultor es el control de los productos que llegan a los mercados. «Entran en cajas de plástico, sin ningún tipo de identificación y cualquiera puede meter frutos sin decir si es o no agricultor y si tiene o no tierras».
Además de los mercados 'oficiales', Sánchez incide en que se debería controlar a los vendedores de frutos tropicales en las carreteras y pedirles facturas de los productos. «A los agricultores nos piden muchos requisito y luego llega cualquiera con una caja de plástico sin identificar y vende sus frutos en cualquier mercado», subraya el presidente de la D. O. de la Chirimoya.
Frutos verdes
Además de las grandes pérdidas de los agricultores, el que acaba perdiendo -según Sánchez- es la chirimoya ya que por un lado, «los agricultores la recogen verde y antes de su punto exacto de maduración por temor a los robos y por otro, porque los ladrones las venden inmaduras y todo esto repercute en la calidad».
Sánchez, dice que la desde la Denominación de Origen de la Chirimoya se trabaja por la promoción de este fruto, mientras otro tipo de acciones la ven desprestigiando. «Quien toma en cualquier punto de España una chirimoya y no la prueba en su punto, descarta volver a comerla», aclara este agricultor en nombre de sus compañeros.
Los agricultores piden la coordinación de los cuerpos de seguridad para la vigilancia y las inspecciones en los mercados para descubrir la fruta robada. «La chirimoya es un fruto excelente. Antes la regalabas y quedabas como un marqués y ahora están peor consideradas que las patatas. Es algo muy delicado y si no se cuida, decrece su prestigio», añade.

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